Algunas ideas dietéticas y nutricionales para el paciente con deterioro cognitivo


Mantener y mejorar la salud es posible con una alimentación suficiente, variada y equilibrada. La alimentación influye de manera relevante en las funciones cognitivas, por lo que es muy importante que las personas que presentan las primeras pérdidas de memoria sigan unas pautas de alimentación adecuadas.

Se debe tener especialmente en cuenta el seguimiento de dietas ricas en ácidos grasos omega-3, fosfatidilserina y vitaminas del grupo B, ya que se ha demostrado que estos nutrientes mejoran la memoria y la atención en pacientes con deterioro cognitivo.

Por otra parte, la inactividad nunca es beneficiosa. El ejercicio físico regular, adaptado a las características de cada persona, contribuye al bienestar físico y mental. Seguir estos consejos ayuda a conseguirlo de manera sencilla y agradable:

1.- Distribuir bien los alimentos a lo largo del día, realizando desayuno, comida y cena (a veces, llevar a cabo un almuerzo o tentempié a media mañana y una merienda a media tarde es aconsejable). De esta manera, se puede alcanzar fácilmente la variedad de nutrientes necesaria. Sentarse a comer acompañado y en un ambiente agradable hace más gratificante la alimentación.

2.- Es muy recomendable consumir productos elaborados con cereales integrales. Pueden ser una buena opción el pan con el que se acompañan las comidas, los cereales presentes en el desayuno o la pasta de la comida o cena. Tampoco hay que olvidarse de las legumbres: conviene tomar platos elaborados con ellas (lentejas, garbanzos, judías), al menos una vez por semana y mejor, 2 ve- ces. Pueden tomarse enteras (cocinadas o incluso formando parte de ensaladas) o en puré.

3.- Los huesos necesitan calcio, especialmente en edades avanzadas. Para obtenerlo adecuadamente, conviene ingerir a diario 2-3 tazas de leche desnatada o semidesnatada o su equivalente en productos lácteos. Su médico puede recomendarle suplementos de calcio y de vitamina D en caso necesario.

4.- Conviene limitar la ingestión de sal para lo cual puede ser adecuado utilizar otros condimentos (laurel, ajo, tomillo, etc.) y especias. En cualquier caso, hay que procurar tomar menos de 2,3 g de sodio al día (menos de una cucharilla de sal). El potasio, contenido en frutas y verduras, ayuda a compensar adecuada- mente el equilibrio mineral.

5.- La mejor bebida es el agua. Son necesarios alrededor de 2 litros diarios. Para alcanzar esa cantidad también pueden tomarse caldos, infusiones, sopas ligeras y zumos. ¡Beber agua es siempre necesario, aunque no se tenga sed!

6.-Quienes consumen alcohol deben hacerlo con moderación. Son preferibles las bebidas fermentadas (vino, cerveza, sidra) acompañadas de alimentos.

7.- Los alimentos se deben utilizar con la menor cantidad posible de grasa, así como con preparaciones culinarias ligeras (horno, plancha, vapor, etc.). Para freír o condimentar, es preferible el aceite virgen de oliva.

8.- Se deben consumir cantidades suficientes de pescado, al menos, 2 ó 3 veces por semana, siendo preferible el pescado azul, como sardina, boquerón, caballa, salmón, etc., dada su riqueza en ácidos grasos omega-3, los cuales se ha demostrado que pueden favorecer las funciones cognitivas.

9.- Es necesario tomar cada día cantidades suficientes de frutas (al menos, 3 piezas) y hortalizas (1 plato de verduras), eligiendo una amplia variedad de ellas. ¡Es importante dar a los platos todo el color necesario para alcanzar un buen estado antioxidante! La ingestión de vitaminas antioxidantes, como la vitamina E (p. ej.: nueces, almendras, brócoli, espinacas, aceite vegetales, semillas de girasol, etc.), así como de ácido fólico (p. ej.: espinacas, espárragos, legumbres, hígado, etc.) y de vitamina B12 (p. ej.: carnes, riñón, hígado, huevos, lácteos, mariscos, etc.), se asocian a un mejor funcionamiento cognitivo.

10.-Desde el punto de vista dietético, es conocido que los ácidos omega-3 permiten mejorar la memoria y la atención en pacientes con deterioro cognitivo asociado a la edad. Así mismo, la fosfatidilserina y la vitamina B12, en asociación con los ácidos omega-3, favorecen el rendimiento cognitivo.

Para asegurar una ingesta adecuada de ácidos grasos omega-3, fosfatidilserina y vitamina B12, se pueden utilizar suplementos dietéticos para complementar los aportes diarios procedentes de las fuentes naturales. Su médico le recomendará el complemento alimenticio más adecuado.